Disfrutas de la sensación del cálido sol tropical en tu rostro mientras paseas por las bulliciosas calles de La Habana. Las fachadas de colores brillantes y la refrescante brisa marina son realmente estimulantes. Doblas una esquina y te encuentras con una hermosa casa adosada, cuyas paredes descascaradas delatan la larga historia de la residencia. Cruzas la puerta, pasas por debajo de un balcón repleto de exquisitas flores violetas y entras en una íntima sala de estar envuelta en volutas ondulantes de humo de cigarro. A través de una abertura, entras en un patio verde, cerrado por un arco imponente. Bajo la sublime sombra de las palmeras, te deleitas con suculentos mangos, papayas y guayabas, al son de un tres cubano en la distancia…